13 agosto 2006

HAS MUERTO


Imagínate que hoy, ahora mismo, te mueres.
No importa que no te apetezca, que no lo esperes, que estés a mitad del desayuno, que hayas quedado a la tarde o apenas haga un mes que lograste un ascenso. Has muerto. En contra de tu opinión, de tu seguridad y las garantías que te hayan dado tus seres queridos, no eres inmortal, no vas a vivir para siempre y, es posible, que ni siquiera llegues a envejecer. En tu caso, precisamente, ni siquiera verás un nuevo amanecer.
Quizás te digas que eso es difícil que suceda, que no es justo. Pero la muerte no tiene nada que ver con lo fácil o difícil, con la justicia o injusticia. Te puede alcanzar como le sucede a docenas de personas en cada momento y tú, perdona que te lo diga, no eres mejor que las demás ni mereces más la vida que ellos.
¿De verdad puedes imaginarlo?. ¿En serio?. ¿Cuántos planes dejarías a medias?. Esa lista de compra del supermercado que nunca sería revisada; las facturas de la luz o el agua que quedarían impagadas; esos amigos que nunca más sabrían de ti; aquel viaje por el que siempre dedicaste horas de ilusión y sonrisa a escondidas en tus sueños; la película que tanto ansiabas ver; esa persona que tanto te quiere y que te despediste con un “hasta mañana”. La muerte puede llegar en cualquier momento, al instante, sólo por que sí.
Siéntelo. Mira a tu alrededor y descúbrela acechándote, vislumbrando su mirada tras la esquina, vigilando tus pasos hasta encontrar ése que te arrastra fuera de este plano hacia donde quiera que esté el Mundo de los Muertos.
¿Lo oyes?. Es el sonido de los gusanos que ya saborean tu carne, el zumbar de los insectos que revolotean en torno a tu cuerpo putrefacto, el lamento de familiares y amigos, la oscuridad total y ese ataúd que te envuelve como un capullo, encerrándote en las profundades de la tierra. Es tu final, y no sólo de tu cuerpo, sino de tus sueños, de tus esfuerzos, de tus planes. Todos han quedado en suspenso. Con tu vida, la guadaña del Ángel de la Muerte ha segado ese hilo conductor que te ataba a la Humanidad, a tus proyectos y esperanzas, al mañana mismo. Al morir, todo lo que ahora sientes, ves, imaginas y planeas, se ha cortado. ¿Cuáles eran?. ¿Puedes enumerarlos?. Si ahora murieses, ¿qué más moriría contigo?.
Quizás no hayas muerto y quizás no mueras en los próximos días, pero eso no te salva. Ahí está la Muerte, esperándote. Mira atrás y reza para que esa visión sea de complacencia y satisfacción, porque podría ser lo único que tengas. Al morir, muere tu cuerpo, fallece tu futuro y, desde luego, se pudre toda posibilidad de rectificar ese fallido pasado.
Hoy, ahora, empieza el resto de tu vida. La cuenta atrás ha empezado.

1 comentarios:

A k e l a dijo...

Uyyyyyyyy!! Que no dejo de sorprenderme con mi destino! Ultimamente recorro lugares que no hacen más que llevarme a la reflexión y a hacer que desee con todas mis fuerzas cumplir mis sueños, porque es cierto: quizás en este instante cuando cierre mis ojos para descansar no los vuelva a abrir jamás. Y si es que existe un más allá, será triste mirar hacia atrás y encontrar tantos sueños sin cumplir.