02 julio 2007

ESPACIO VACIO


Mi cuerpo es ligero como una pluma. Ni siquiera necesito cerrar los ojos para imaginar que vuelo como lo hacía de niño. Ahora que soy adulto, convertí mis sueños en mi realidad y mis fantasías en mi trabajo.
Soy astronauta y vivo en la estación espacial europea Alagnus.
Apenas un ligero empujón en mis pies me deja a merced del tercer principio de Newton, pero detengo mi viaje cuando alcanzo el pequeño ventanuco que me enfrenta a un planeta que navega en paz por el espacio.
Acaricio el marco, pero no siento su cariño. Mi planeta, la Tierra, no es un buen lugar para vivir. Ya no.
Dieciocho meses atrás, entre vítores y jolgorios, fui convertido en un héroe por el simple hecho subir en un transbordador espacial.
Nueve meses atrás, la situación política internacional se había encrudecido tanto que se temía que estallase una guerra fraticida en cualquier momento.
Seis meses atrás, dejé de recibir ninguna transmisión.
Desde hace días no dejo de pensar en la muerte, en sus múltiples caras, en los distintos rostros que lograría ver.
Podría intentar el regreso por mi propia cuenta y, al menor error humano, convertirme en un meteoro viviente que conduciría un pedazo de chatarra incandescente que describiera una línea de fuego en su entrada en la atmósfera.
He pensado en salir al espacio, sin máscara, sentir como mi cuerpo se expande hasta que cada célula de mi cuerpo explote, con la última visión de la Tierra como una mancha azul que todo lo devore.
O dormir, dormir para siempre, en paz, en calma, solo.
No tengo compañía, salvo la los fantasmas que me rodean de voces cada vez más nítidas y que menguan mi resistencia en repelerlas hasta casi desear que aparezcan.
Es hermoso sentirse ligero como una pluma. Sin miedos, sin temores, sin futuro…
Es cautivadoramente hermoso.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿así te sientes?, ¿crees que los tuyos te han abandonado a tu suerte? y lo que es más importante: ¿tanto dependes de ellos para dejarte ir así, sin más?...por remota que parezca la oportunidad debes intentar el regreso, mejor morir luchando.

El Errante dijo...

Pues me temo que estás equivocado. No me siento así ni mucho menos, porque este texto de Espacio Vacío no es sino un minirelato de ficción, que no tiene nada que ver conmigo. Simplemente se me ocurrió como historia y la escribí, como tantos otros relatos que nada tienen que ver conmigo. De hecho, rara vez escribo algo referido a mí. Me gusta más bien contar historias o describir sentimientos de otros seres, que por lo general son puramente imaginados.
Por cierto, gracias por leerme y por escribir un comentario.